martes, 1 de abril de 2014

Psicomagia Aplicada A La Impotencia

Algunos hombres que tienen problemas con su erección, cuando se acuestan con una mujer reprimen una rabia infantil contra su madre.
Ella no los ha mimado cuando debió hacerlo. Desean castigarla. Este odio reprimido, ya que expresarlo despertaría el terror a ser castrado por ella, se vuelca hacia cualquier mujer que se presta a tener relaciones sexuales con él. El deseo de vengar cruelmente la decepción infantil de no haber sido amado inhibe su libido, conduciéndolos a la impotencia.
Para que logre su erección, recomiendo al consultante un acto que le permita realizar de forma metafórica su sadismo:
Debe conseguir una fusta de azotar caballos, un cojín sólido, un tarro lleno de sangre artificial (o en su defecto, pintura roja) y una brocha ancha de dos centímetros. Su amante, generosa cómplice, se introducirá en la vagina una foto enrollada de la madre del consultante, se colocará ante él dándole la espalda, de rodillas, con las manos apoyadas en el suelo. Al lado de ella estará el cojín. Lanzando un grito de rabia, el consultante dará, manejándolo con la mano derecha, un feroz fustazo en el cojín mientras con la mano izquierda, sosteniendo la brocha entintada, trazará una larga línea roja en la espalda de la mujer. Seguirá exteriorizando su ira, dando fustazos y brochazos hasta cubrir el cuerpo femenino con trazos rojos. Luego, de pie, se colocará en un rincón del cuarto. Ella, a cuatro patas, se colocará en el rincón opuesto. El, groseramente, amenazándola con la fusta, le gritará: «¡Ven a chuparme el sexo, perra!». A medida que ella avance, con la lengua fuera, como un animal, él continuará sus insultos hasta que se realice la felación.


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Alejandro Jodorowsky en “Manual de Psicomagia”.



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