viernes, 28 de noviembre de 2014

Roland Topor: Para No Dejar De Aprender

Una miradita atrás para recordar a un gran maestro de la ilustración, Roland Topor, cuya obra de corte surrealista, gran mordacidad y carga erótica, sigue siendo efectiva a pesar del paso del tiempo y cuya influencia se vislumbra en trabajos de artistas de última generación.

Mucha información se puede encontrar en la red sobre su trabajo, si queréis saber más sobre este polifacético artista, copio parte del artículo publicado en Mamorro. Para los que prefiráis disfrutar de sus imágenes, ahí dejo una selección de ilustraciones, aunque hay muchísimas más que podéis encontrar en google. Además están sus películas y libros; fue un auténtico hombre renacentista.

“Nacido en París en 1938 hijo de inmigrantes judíos polacos, Roland Topor estudió Bellas Artes. Con veinte años ya publicaba en las revistas satíricas Bizarre y Hara Kiri y en 1961 publica su primer libro de ilustraciones con el título de Les Masochistes (Los Masoquistas) que fue premiado como mejor libro de humor negro de aquel año.

Dibujos a plumilla de un universo onírico con la muerte y el sexo como dos obsesiones principales. Por entonces conoce al dramaturgo Fernando Arrabal y pronto al director de cine chileno Alejandro Jodorowsky que eran habituales de las tertulias surrealistas de André Breton en el café La Promenade de Venus. En 1962 en una reunión con Topor en el Café de la Paix deciden crear su propio grupo: Panique (Pánico) un homenaje al dios Pan, generador de miedo, dionisíaco y de sexualidad desenfrenada. Pánico se definirá como un movimiento neo-Dadá y post-Surrealista que utilizó el humor negro como su principal arma.

En los siguientes años Roland Topor trabajó en diferentes medios, sin dejar nunca el dibujo. En 1964 junto a René Laloux realizó el corto Les Temps morts (Los Tiempos Muertos) donde se combinan los dibujos de Topor con imágenes de archivo creando su particular “Los desastres de la guerra” goyescos. Al año siguiente con Les Escargots (Los caracoles) una fábula dibujada por Topor donde unos caracoles gigantes causan el pánico, son premiados en festivales cinematográficos en Mamala, Trieste, Prades y Cracovia.

En 1973 ganan de nuevo un importante premio en el festival de ciencia ficción de Trieste y el premio especial del jurado en el Festival de Cannes con el largo de animación de marcado ambiente surrealista La Planète sauvage (El Planeta Salvaje). En 1988 junto a Henri Xhonneux realizará la película Marquis, basado en la vida del Marqués de Sade. En este film de culto que combina diversas técnicas de animación con actores reales y donde uno de los protagonistas es el propio pene del marqués, todos los personajes aparecen representados con cabezas de animales. Auténticas maravillas de la animación para adultos.

Topor fue también escritor, dramaturgo, realizó óperas e incluso fue actor. Su primera novela, Le Locataire chimérique de 1964, fue llevada al cine en 1976 por Roman Polanski como Le Locataire (El quimérico inquilino) y como actor trabajó entre otras producciones a las órdenes de Werner Herzog en Nosferatu.

Publicó más de 10 novelas y otras tantas antologías de dibujos reunidos por temáticas, ilustró obras de Arrabal, Lawrence Durrell, Tolstoi, Anatole France, el Pinocho de Collodi y también hizo carteles para el cine, como el famoso de El tambor de hojalata para Volker Schlöndorff. Con el editor Yves Rivière, realizó numerosos grabados y algunos de ellos son los que ahora podemos disfrutar en Garabat. Dos linograbados y 18 litografias –en color y blanco y negro-, todos ellos firmados, nos introducen en el universo de Topor.

El artista parisino, gran conocedor de la mitología, la utiliza como recurso para crear sus estampas, como en su representación de un Hércules despojándose de unas cadenas o su versión del mito de Lena, donde el cisne ha sido substituido por un dodo. Crea un mundo surrealista donde aparecen magos masoquistas, mujeres poderosas y hombres dominados por sus deseos sexuales.

En ocasiones Topor hace referencia a pintores de siglos pasados. El universo de Brueghel está siempre presente en esos personajes y situaciones que el crea con su dibujo. Delacroix es otra importante referencia y así lo vemos en una de las más cuidadas litografías de la exposición donde representa una lucha en la que los personajes utilizan el bello púbico como arma. Está presente también en la exposición su particular homenaje a la “La gallina ciega” de Goya. Topor no nos oculta su debilidad por el aragonés, especialmente sus grabados, uno de sus influencias más claras. Fuera ya de la pintura, su otro gran maestro será Alfred Jarry”.

Espero que dediquéis algo de tiempo a este trabajo, que merece una mirada pausada, para descubrir todos los pequeños detalles que la conforman.

















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