miércoles, 2 de diciembre de 2015

PREGUNTAS ESENCIALES | Ejercicio De Alejandro Jodorowsky


Alejandro Jodorowsky: Voy a intentar darte un ejercicio para que de inmediato desarrolles tu conciencia un poco o mucho más. Debes responder a una serie de preguntas, que te haces tú a ti mism@, lo más profundamente posible. No es un examen ni un concurso. Son preguntas esenciales a las cuales debes encontrar una sincera respuesta tuya. Después, sean las que sean tus respuestas, espero se producirá un cambio en tu forma de ver la vida. Este ejercicio debes hacerlo a solas y desnud@. Responde con calma, tratando de expresarte con la mayor autenticidad. Las preguntas que te haces a ti mism@, ocuparán varios tuits:

¿Quién soy? 

¿Qué quiero ser? 

¿Qué no quiero ser? 

¿Qué quiero hacer? 

¿Qué no quiero hacer? 

¿Qué poseo? 

¿Qué no poseo? 

¿Qué quiero tener?

¿A quién amo? 

¿A quién detesto o desprecio? 

¿A quién admiro? 

¿A qué estoy amarrad@ (droga, alcohol, tabaco, café, sal, azúcar, juego, etc.)

¿Dónde quiero vivir? 

¿Cuántos años quiero vivir? 

¿Hay un más allá? 

¿Qué sucederá conmigo después de mi muerte? 

¿Si existe Dios, cómo es?

¿Cuáles son mis buenas cualidades? 

¿Cuáles son mis defectos? 

¿Si yo no fuera yo, quién me gustaría ser? 

¿Cuál es mi meta en la vida?

¿Cuál es la meta de la Humanidad?

¿Cuál es la meta de la vida?

¿El universo es un ser consciente? 

¿Si lo es, qué espera de mí?

¿Si perdiera la memoria, seguiría siendo yo? 

¿De quién dependo? 

¿Quién depende de mí? 

¿Si no hay Dios, qué es esto?

¿Conozco el silencio mental? 

¿Conozco la paz emocional? 

¿Estoy satisfech@ sexualmente? 

¿Qué soy capaz de crear?

¿Estoy viviendo como quiero vivir? 

¿Tengo un alma (una esencia con la que nací, que durará toda mi vida y más allá de la muerte)?

¿Tengo fe en mí? 

¿Si me amo, por qué? 

¿Si no me amo, por qué? 

¿Cuáles son mis miedos? 

¿Soy fuerte? 

¿Soy débil?

¿Estoy en la verdad?

¿Me miento a mí mism@?

¿Qué es triunfar?

¿De dónde vengo?

¿Por qué estoy aquí? 

¿Soy el mundo o estoy separad@ del mundo?

Después de hacerte y responder todas estas preguntas, durante un buen rato sigue tú haciéndote preguntas y respondiéndolas. Estas preguntas son para ti, para tu trabajo interno, para tu auto-valoración, para tu auto-conocimiento. Crea tu privacidad, sé tu mejor amig@.

¡Buen viaje!

∼☼∼
Montaje de Imagen: Manny Jaef
@alejodorowsky en Twitter

jueves, 12 de noviembre de 2015

NUNCA

Nunca conviertas una actividad en el motivo de tu existencia, entrégate a tu propia vida, no delegues tu poder. 
Nunca afirmes algo sin decir “hasta cierto punto, en este sitio y en esta fecha”. 
Nunca haces totalmente lo que haces. Lo que haces, a medida que lo haces, se va haciendo solo. 
Nunca más admitas la posibilidad de fracasar. A lo que otros llaman fracaso, tú llámalo experiencia enriquecedora. 
Nunca digas algo de alguien si no eres capaz de decirlo en su presencia.
Alejandro Jodorowsky 

Chao-chou ([Joshu]; 778-897). Maestro Zen Admirado Por Alejandro Jodorowsky


Mi admiración en el Zen, va hacia el monje chino Joshu, (778-897) que vivió 120 años. Es mi Maestro preferido.

“Si el hombre justo predica la vía falsa, esa vía se hará justa. Si el hombre falso predica la vía justa, esa vía se hará falsa”. Joshu.

“Si un niño es superior a mí, lo seguiré implorando su enseñanza. Si un anciano centenario es inferior a mí, lo seguiré y le enseñaré”. Joshu.

“Un guerrero hábil no deja huellas”. Joshu. (Esta frase la plagió Castañeda.)

Alejandro Jodorowsky 
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De este modo, Chao-chou alcanzó la Iluminación a la temprana edad de 18 años, tras lo cual pasó otros cuarenta años junto su maestro Nan-chuan hasta que, a la muerte de este, se convirtió en su sucesor.
Sin embargo, Chao-chou optó entonces por una vida de peregrinaje para profundizar en su experiencia contrastándola con otros maestros (práctica posteriormente conocida como 'Combate [contienda, debate] del Dharma' o 'hossen' ), y se dice que llegó a ir en busca de todos y cada uno de los sucesores y alumnos de Ma-tsu (su “abuelo-en-el-Dharma”). Sólo a la edad de 80 años se estableció finalmente en un monasterio y aceptó discípulos, llegando a vivir hasta la edad de 120 años.

Un monje le dijo a Chao-chou: “Maestro, por favor, enséñame lo que es el Zen”.

Chao-chou dijo: “¿Has comido ya tus gachas de arroz?”.

“Ya las he comido”.

“Entonces lava tu tazón”.

El estilo de instrucción de Chao-chou se llamó “Zen de la boca y de los labios”, pues en voz ronca y profunda emitía las palabras justas que se decía eran capaces de atravesar, como una espada cortante, los obstáculos en la mente de sus discípulos.

En una ocasión, un monje preguntó:

“Maestro, ¿cual es el significado último del origen del Zen?”.

“El ciprés en el patio”.

El monje replicó: “Maestro, veo lo que estás haciendo; contestas a mi pregunta con el método de opuestos complementarios, usando términos que me hagan volver al terreno de la realidad concreta”.

“¡Yo no estoy haciendo todo eso!”, protestó Chao-chou.

“Entonces dime, ¿cuál es el significado último del origen del Zen?”.

“El ciprés en el patio”.

Muchos son los mondos que tienen a Chao-chou como protagonista. En otra ocasión, se le preguntó si un bebé, un niño de teta, se valía o no de sus seis sentidos, y si de este modo estaba también condicionado por ellos; la respuesta fué: “Él juega a la pelota que flota en el torrente de agua”. Años después, otro maestro Ch'an (T'ou-tzu) comentó sobre este mondo: “Es la mente, la conciencia, que no deja de fluir (adaptándose a la corriente como una pelota de corcho en un arroyo de montaña)”.
Igualmente, varios de sus mondos han sido y siguen siendo usados a modo de koan, y son varios los koanes célebres que se remontan a Chao-chou. De entre todos ellos, tal vez el más famoso, admirado y arduo de todos sea el siguiente:

Un monje dijo: “Maestro, ¿tiene un perro Naturaleza Búdica?”.

El maestro gritó: “¡Wu!” [¡Mu!]

Éste es un koan que ha hecho correr ríos de tinta, pues son muchos los maestros que han alcanzado la Iluminación gracias a él. (Baste aquí señalar que la exclamación “¡Wu!” [en japonés: ¡Mu!] es, entre otras cosas, una brusca interjección onomatopéyica, un término que designa “ausencia-de” (como en wu-nien: “no-pensamiento”) y que tiene función de adverbio similar a “sin” o “ningún” (wu-wei: “sin-interferir”, “ningún-manipular”) y una palabra o sonido que se pronuncia igual (aunque se escribe de manera distinta) que la acepción original en chino del término japonés satori [wu].)
Chao-chou ha pasado a la historia del Zen como uno de los maestros más venerados y se cuenta que, de sus 13 sucesores, pocos consiguieron igualarle y ninguno llegó a superarle, con lo que finalmente su línea se extinguió al cabo de pocas generaciones.

Imagen: Cypress Tree in the Garden 

martes, 10 de noviembre de 2015

Yo Sé Que Las Nubes Duran Sólo Un Momento Y Que El Sol Es Para Todos Los Días. Rabindranath Tagore.


¡Hasta pronto amados lectores!

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Imagen: Dinero Poético de Jodorowsky
Montaje de Imagen: Manny Jaef
@alejodorowsky en Twitter

Alejandro Jodorowsky: Creen Ocultarse Pero Lo Único Que Disfrazan Es Su Sombra

“Ocultarse es un placer, pero no ser encontrado es una catástrofe”.
— Alejandro Jodorowsky 

Huir, encerrarse en sí mismo, agredir, ocultarse, disfrazarse, mutilarse, hacerse el tonto que no comprende. Nuestra bestia -aunque la mantengamos enjaulada- permanece viva. Perder el contacto con nuestro estado salvaje, nos aumenta la agresividad. No te enquistes, no te escondas, no agredas, no te escapes. Como las nubes transfórmate sin cesar, haz de todos los caminos tu camino. El sol parece surgir, parece ascender, parece ocultarse. Siempre está ahí.

Alejandro Jodorowsky 


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Imagen: Hide n' seek by Patrick Rügheimer 
Montaje de Imagen: Manny Jaef
@alejodorowsky en Twitter

lunes, 9 de noviembre de 2015

Encuentro Con La Sombra, El Lado Oscuro Del Ser Humano


“Nuestra bestia -aunque la mantegamos enjaulada- permanece viva. Perder el contacto con nuestro estado salvaje, nos aumenta la agresividad”.
— Alejandro Jodorowsky 

Cada uno de nosotros llevamos dentro un Dr. Jeckyll y un Mr. Hyde, una persona afable y una entidad tenebrosa. Bajo la máscara del Yo consciente se ocultan todo tipo de emociones y conductas negativas: rabia, celos, resentimiento, codicia, lujuria, mentira, tendencias asesinas y suicidas... Este territorio inexplorado de nosotros mismos es conocido como la sombra personal.

Todos los sentimientos y capacidades rechazados por el ego y desterrados a la sombra alimentan el poder oculto del lado oscuro de la naturaleza humana.
Nuestra sombra personal constituye una parte del inconsciente que complementa al ego y que representa aquellas características que nuestra personalidad consciente no desea reconocer y, consecuentemente, repudia, olvida y destierra a las profundidades de su psiquismo sólo para reencontrarlas nuevamente más tarde en los enfrentamientos desagradables con los demás.

La sombra aparece continuamente en nuestra vida y podemos descubrirla en el humor (en los chistes sucios o en las payasadas, por ejemplo) que expresa nuestras emociones más ocultas, más bajas o más temidas. También la podemos reconocer cuando nos sentimos abrumados por la vergüenza o la cólera, o cuando descubrimos que nuestra conducta está fuera de lugar. Pero la sombra suele retroceder con la misma prontitud con la que aparece porque descubrirla puede constituir una amenaza terrible para nuestra propia imagen.

La maldad humana es resultado de refrenar nuestra agresividad y de perder el contacto con nuestro estado salvaje.

Sólo podemos llegar a recuperar completamente nuestro Yo y alcanzar la totalidad reconciliándonos con la sombra y emprendiendo el camino que se halla detrás de ella, detrás de su sombría apariencia. Ciertas substancias como el alcohol pueden sacar a la luz los aspectos negativos de nuestra personalidad. No deberíamos desestimar la posibilidad de que la necesidad de beber tenga su origen en los esfuerzos realizados por la sombra para salir a la superficie de la conciencia.

Sólo podemos ver a la sombra indirectamente a través de los rasgos y acciones de los demás. Cuando, por ejemplo, nuestra admiración o nuestro rechazo ante una determinada cualidad de un individuo es desproporcionada es muy probable que nos hallemos bajo los efectos de la sombra. De este modo, pretendemos expulsar a la sombra de nuestro interior proyectando y atribuyendo determinadas cualidades a los demás en un esfuerzo inconsciente por desterrarlas de nosotros mismos.
Encontrar la propia sombra, enfrentarse con ella, aprovechar su poderosa energía, todo ello pertenece a la autorealización más profunda del ser humano. Recuperar la parte rechazada de nosotros mismos nos permite aprovechar las emociones negativas, superar la culpa, reconocer nuestras proyecciones y alcanzar la autoaceptación. Porque en la oscuridad de la sombra está también nuestra plenitud.

Fuente: Psicorenacer 
Imagen: Joel Robison