viernes, 11 de abril de 2014

Psicomagia Aplicada Al Miedo Económico

Ciertas frases mal interpretadas de los Evangelios (como «Bienaventurados los pobres...» o «Porque es más fácil que pase un camello por el ojo de una aguja que un rico entre en el reino de Dios») reconfortan el poder de los pudientes y mantienen a los más necesitados en una posición de sumisión. Las personas que tienen problemas de dinero (deudores crónicos, compradores compulsivos, conductas de fracaso) están poseídas por creencias familiares que les fueron inculcadas en la infancia («Porque ya conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que por amor a vosotros se hizo pobre...») que los conducen al autosabotaje («No tengo derecho», «No lo merezco», «¿Por qué yo?», «No valgo nada», «Me siento culpable» o «El dinero es asqueroso»).
La sociedad actual funciona principalmente difundiendo entre los ciudadanos un constante mensaje de terror económico. Del miedo a no tener nada para comer o ningún lugar para vivir, se pasa al miedo a enfermar, a envejecer, a ser agredido, y de ahí al miedo a no ser amado, a la soledad, a disolverse en el olvido. Esta angustia de que todo falte produce una sed de consumir (aunque sea a crédito). Toda consumación produce desperdicios, excrementos, y el inconsciente realiza un emparejamiento entre los conceptos de desecho y riqueza. Así, a los consultantes que padecen un enfermizo miedo a lo económico, les aconsejo antes que nada:
Vestirse lo más elegantemente posible (alfileres de corbata, gafas de marca, reloj vistoso, joyas, un cigarro habano, etc.) y salir a la calle a mendigar, pidiendo dinero a los conductores o a la gente que pasa por la calle mientras la otra mano sostiene un cartón en el que se ha escrito:
«Pedid y se os dará, San Mateo. Tengo miedo de que me falte todo». Luego, hay que comprar cuatro monedas de oro, introducirlas en el ano y mantenerlas dentro cuatro días. Después, defecar en un orinal y rescatar las cuatro monedas. Así, sucias, enterrarlas en una maceta con flores, que deberá ser regada todos los días. Además, durante cuarenta noches, antes de ir a dormir, se debe recibir un masaje por todo el cuerpo con un billete de quinientos euros que se habrá pedido prestado a uno de sus padres. Si están muertos o ausentes, utilizará un billete propio doblado en dos conteniendo una foto de ellos.


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Alejandro Jodorowsky en “Manual de Psicomagia”.
Imagen: ValerioBulla 

3 comentarios:

  1. Esta "experimento" no es un poco raro con las monedas? no me puedo identificar con ellas durante cuatro dias o sea como?

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  2. Opino igual. Comprendo que mientras más difícil sea el acto psicomagico es mejor; sin embargo veo muy complicado lo de las monedas, con qué se podría reemplazar ésa parte del acto? Saludos

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